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Tiempo de Reordenamiento/Marco Barrientos

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Tiempo de Reordenamiento/Marco Barrientos PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Gherman Sanchez   
Miércoles 17 de Diciembre de 2008 21:03

Por: Marco A. Barrientos

Después de esto, Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví, sentado en el lugar de los tributos públicos. Y le dijo: ¡Sígueme!  Él, dejándolo todo, se levantó y le siguió. (Mt 5:27,28)

Quizás Dios no está demandando un cambio drástico en tus ocupaciones diarias como en el caso de Mateo, pero definitivamente te está hablando acerca de un reordenamiento de prioridades en este nuevo año.

Me impresiona la oración que hizo Jesús en Juan 17:4.  Le dijo al Padre:

Yo te he glorificado en la tierra, he acabado la obra que me diste que hiciese. (RVA)

Medita por unos momentos en estas palabras.  ¿No te parece asombroso que habiendo aun tantas necesidades en Israel (tantos ciegos, cojos, y endemoniados) Jesús haya hecho esa declaración?  Sin embargo lo dijo porque sabía que había cumplido cabalmente con la misión que el Padre le había encomendado.  Él dijo: “He acabado la obra que me diste que hiciese.” Cada una de sus actividades había estado en perfecta armonía con el plan de acción que su Padre le había dado, por lo que cada esfuerzo de su ministerio lo acercó a la meta, al premio del Supremo Llamamiento de Dios.

 Hazte la siguiente pregunta: ¿Estoy convencido de que la obra que estoy realizando la he recibido de Dios?  Y no me refiero únicamente a las actividades que realizamos relacionadas con el ministerio cristiano, sino a cada esfuerzo de nuestras vidas.

 La Ley de Pareto dice que, en general, el 80% de nuestros esfuerzos producen el 20% de nuestros resultados, mientras que el 20% de nuestros esfuerzos producen el 80% de nuestros resultados.

¿Será posible que estoy invirtiendo mucho tiempo, dinero y esfuerzo en desarrollar cosas que están fuera de los planes de Dios para mí, y que por esa razón no estoy viendo los resultados que desearía ver?

 El Espíritu Santo está siendo derramado en estos días sobre toda carne, y uno de los beneficios más importantes que podemos recibir de Él es el entendimiento para vivir de acuerdo a la vocación con la que fuimos llamados.

Por eso yo, prisionero en el Señor, os exhorto a que andéis como es digno del llamamiento con que fuisteis llamados. (Ef 4:1)

Pídele a Dios que te llene con su Espíritu, que abra los ojos de tu entendimiento y que guíe tus pasos en la verdadera vocación para tu vida, porque sólo así disfrutarás de la plenitud de la vida abundante que Jesús compró para nosotros.

Ultima actualización ( Jueves 08 de Enero de 2009 15:30 )
 
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